LA CORTEZA CEREBRAL
Función.
La corteza cerebral rodea los hemisferios cerebrales de forma similar a la corteza de un árbol, constituye el ochenta por ciento del peso total del cerebro y posee unas regiones específicas con unas funciones determinadas. El funcionamiento del cerebro es holista, aunque sigamos manteniendo una división artificial del córtex en tres áreas básicas:
La corteza somato sensorial:
Se encuentra en el lóbulo parietal, en el área
posterior a la fisura de Rolando. Esta región cortical recibe información sobre
los sentidos corporales: tacto, presión, temperatura, dolor.
La corteza motora:
La corteza motora:
Se encuentra en el
lóbulo frontal, en la zona anterior a la cisura central y participa en la
iniciación de los movimientos voluntarios.
La corteza auditiva:
La corteza auditiva:
Se encuentra en el
lóbulo temporal, donde se procesan las señales enviadas por las neuronas
sensoriales al oído. Estas señales son estimuladas por las células auditivas
ciliadas que reaccionan a diferentes frecuencias de sonido y son enviadas a la
corteza auditiva; esto nos permite diferenciar variaciones del sonido.
La corteza visual:
La corteza visual:
Se encuentra en el
lóbulo occipital. Cada zona de la corteza visual, donde se proyectan diferentes
áreas de la retina, está constituida por las células que responden a los
estímulos visuales. Lo que vemos es una imagen mental, captada por el cerebro a
partir de la información codificada, con diferentes características
perceptivas: colores, forma, relaciones espaciales, movimiento, sombreado.
Áreas corticales
La corteza
cerebral, también llamada "córtex", presenta diferencias que han
hecho que se la divida en áreas con características propias, en cuanto a su
composición de las capas celulares, al espesor, por el número de fibras
aferentes y eferentes y por las funciones que cumplen. Teniendo en cuenta el
aspecto funcional, se encuentran en la corteza.
Áreas motrices
La
principal área motora, 4 de Brodmann, se halla situada delante del surco
central o cisura de rolando. Posee células gigantes de las que nacen las vías
corticoespinal y corticobulbar con axones para los músculos estriados del
organismo. En la parte más alta de esta área se localiza
la zona para los movimientos de los miembros más distantes: pies, rodillas,
cadera; y en las partes más bajas los músculos para la masticación, deglución,
caza cabeza, cuello y las zonas más próximas de las extremidades.
Áreas sensoriales
Son las áreas
en las que terminan las fibras sensitivas que transmiten impulsos visuales,
auditivos, olfativos y sensaciones desde la superficie del cuerpo y tejidos
profundos Están distribuidos de la
siguiente forma:
Área Somestésica:
Recibe, a través del tálamo, los impulsos que
rigen la sensibilidad corporal general procedentes de la piel, los tejidos,
músculos, articulaciones y tendones del lado opuesto del cuerpo. Se halla en la circunvolución central
posterior, detrás de la Cisura de rolando y frente a la representación motora.
Funciones del
Área Somestésica:
Área
visual:
Está situada en el lóbulo occipital. En ella se aprecian zonas específicas para la visión de la mácula o central; para la periferia de la retina y para las mitades superior e inferior de la retina.
Área auditiva:
Se halla situada en los lóbulos temporales, por debajo de la cisura lateral o de Silvio. Parece ser que cada oído tiene representación bilateral en la corteza por lo que al extirpar un lóbulo temporal no se sufre mayor disminución de la audición.
Área olfativa:
Se sitúa en loa circunvolución del hipocampo, próxima a la auditiva. Las investigaciones han revelado poco sobre esta área.
Área gustativa:
Los pocos datos que hay sobre ella indican que
se halla en el extremo inferior de la circunvolución central posterior.
Áreas de asociación
Son áreas que no reciben directamente impulsos
sensitivos sino que correlacionan los impulsos recibidos de oros centros.
En
los últimos años cada vez se utiliza menos esta expresión porque se conocen
mejor las conexiones tálamo-corticales y las funciones de las distintas áreas.
Ejercicios
Ejercicios
1 Emita sonidos a través de un globo
colocado en el cuerpo o en la cara del niño.
2 Ponga
las manos del niño en la boca, garganta, pecho, nariz y balbucee, canturree o
emita sonidos vocálicos y consonánticos.
3 Utilice
el cartón del rollo de papel higiénico como altavoz.
4 Imite
las vocalizaciones del niño.
5 Haga
sonidos de animales.
6 Acune al
niño mientras le canta canciones de cuna.
7 Utilice
instrumentos de música (empezar con los más suaves y progresar hacia los más
intensos).
8 Salude
siempre al niño.
9 Ponga al niño una pulsera de cascabeles en la
muñeca o en los tobillos e incítele a moverse.
10 Aplauda y,
coactivamente, haga que el niño imite la acción y el sonido.


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