lunes, 9 de junio de 2014

DESARROLLO SENSO-PERCEPTIVO


Como base para comprender las habilidades senso-perceptivas y las limitaciones de los niños y jóvenes limitados visuales es imperativo hablar de] proceso mediante el cual todos los niños experimentan e interactúan con el mundo que les rodea. 

Desde el momento en que nace, el bebé es un ser humano que participa, recibe e interactúa y goza con una relación recíprocamente satisfactoria con el medio inmediato que le rodea y, posteriormente con el mundo que se expande a su alrededor.

El sistema nervioso central del organismo humano está de tal forma constituida que experimenta un continuo deseo de estímulo a través de los órganos sensoriales a fin de que el cuerpo pueda entrar en contacto con el mundo exterior.

La energía física del ser humano o los estímulos externos excitan los receptores sensoriales y alteran el estado de equilibrio del cuerpo, lo que crea la necesidad de algunas respuestas satisfactorias que permitan a los organismos recuperar su estabilidad.

Cualquier sonido, imagen, gusto, olor o rugosidad estimula los sentidos del niño. A medida que los nervios sensoriales envían sus mensajes al sistema nervioso central, y especialmente al cerebro, estos mensajes adquieren significado y comienza así la percepción. Más adelante, las percepciones del mundo comienzan a agruparse para ser recordadas y de esta forma surge el aprendizaje.

SENSIBILIDAD Y AGUDEZA DE LOS SISTEMAS

Pareciera que cada sistema sensorial necesita un nivel mínimo de estímulo antes de que los impulsos nerviosos puedan cruzar los caminos que los llevan a la adecuada estación receptora en el cerebro.

Las células receptivas de varios órganos tienen afinidad o disposición a los estímulos externos destinados específicamente a ese sentido: por ejemplo, sólo las células de la retina son sensibles a la luz; las células receptoras en el oído interno son totalmente indiferentes a los rayos de luz pero son muy sensibles a las ondas sonoras, las cuales no provocan ninguna reacción en la retina del ojo

RELACION DE LOS SENTIDOS CON EL DESARROLLO COGNITIVO

Bower (1979) cree que al nacer, los sentidos están coordinados pero no diferenciados; él habla de una "unidad primitiva" de los sentidos como que el estímulo auditivo especifica algo relacionado con ver y tocar, el estímulo visual significa algo para el tacto y el estímulo táctil implica algo a la vista.

El bebé, antes de poder diferenciar, puede no saber si está viendo algo o escuchando algo sólo basándose en el estímulo sensorial, pero en las primeras semanas de vida va aumentando su sensibilidad a la modalidad sensorial que registra según un estímulo específico.

En las primeras semanas de vida el ambiente es un determinante crítico como fuente de sensaciones, por lo cual influencia, muy tempranamente, las preferencias sensoriales.


Esta es la más importante preocupación de los neonatólogos y de otros especialistas cuando los bebés nacidos antes de término viven los dos o tres primeros meses de sus vidas en las unidades neonatales que no alteran su ambiente. El ambiente es "estéril" y carente de estimulación sensorial útil (Shaeffer, 1980).



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