DESARROLLO SENSO-PERCEPTIVO
Como base para comprender
las habilidades senso-perceptivas y las limitaciones de los niños y jóvenes
limitados visuales es imperativo hablar de] proceso mediante el cual todos los
niños experimentan e interactúan con el mundo que les rodea.
Desde el momento
en que nace, el bebé es un ser humano que participa, recibe e interactúa y goza
con una relación recíprocamente satisfactoria con el medio inmediato que le
rodea y, posteriormente con el mundo que se expande a su alrededor.
El sistema nervioso central del
organismo humano está de tal forma constituida que experimenta un continuo
deseo de estímulo a través de los órganos sensoriales a fin de que el cuerpo
pueda entrar en contacto con el mundo exterior.
La energía física del ser
humano o los estímulos externos excitan los receptores sensoriales y alteran el
estado de equilibrio del cuerpo, lo que crea la necesidad de algunas respuestas
satisfactorias que permitan a los organismos recuperar su estabilidad.
Cualquier sonido, imagen,
gusto, olor o rugosidad estimula los sentidos del niño. A medida que los
nervios sensoriales envían sus mensajes al sistema nervioso central, y
especialmente al cerebro, estos mensajes adquieren significado y comienza así
la percepción. Más adelante, las percepciones del mundo comienzan a agruparse
para ser recordadas y de esta forma surge el aprendizaje.
SENSIBILIDAD Y AGUDEZA DE LOS SISTEMAS
Pareciera
que cada sistema sensorial necesita un nivel mínimo de estímulo antes de que
los impulsos nerviosos puedan cruzar los caminos que los llevan a la adecuada
estación receptora en el cerebro.
Las células receptivas de varios órganos
tienen afinidad o disposición a los estímulos externos destinados
específicamente a ese sentido: por ejemplo, sólo las células de la retina son
sensibles a la luz; las células receptoras en el oído interno son totalmente
indiferentes a los rayos de luz pero son muy sensibles a las ondas sonoras, las
cuales no provocan ninguna reacción en la retina del ojo
RELACION DE LOS SENTIDOS CON EL
DESARROLLO COGNITIVO
Bower (1979) cree que al nacer, los
sentidos están coordinados pero no diferenciados; él habla de una "unidad
primitiva" de los sentidos como que el estímulo auditivo especifica algo
relacionado con ver y tocar, el estímulo visual significa algo para el tacto y
el estímulo táctil implica algo a la vista.
El bebé, antes de poder
diferenciar, puede no saber si está viendo algo o escuchando algo sólo
basándose en el estímulo sensorial, pero en las primeras semanas de vida va
aumentando su sensibilidad a la modalidad sensorial que registra según un
estímulo específico.
En las primeras semanas de
vida el ambiente es un determinante crítico como fuente de sensaciones, por lo
cual influencia, muy tempranamente, las preferencias sensoriales.
Esta es la más importante
preocupación de los neonatólogos y de otros especialistas cuando los bebés
nacidos antes de término viven los dos o tres primeros meses de sus vidas en
las unidades neonatales que no alteran su ambiente. El ambiente es
"estéril" y carente de estimulación sensorial útil (Shaeffer, 1980).


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