DESARROLLO
INFANTIL. PERCEPCIÓN AUDITIVA Y VISUAL
El niño nace con la audición
muy desarrollada. Empieza a aprender que tras el sonido de una puerta que se
abre se correlaciona con la llegada de su mamá, comenzará a fijar en la
dirección en la que llega el sonido. Unas determinadas palabras de su mamá las
asociará a la toma de alimento.
Esto quiere decir que el
estímulo sonoro conlleva a unas consecuencias que dan una respuesta
condicionada. Todo esto responde a una atención auditiva.
En los primeros meses de la
vida extrauterina se desarrolla la atención visual. Primero es a nivel de focos
luminosos y más tarde correlacionado con la audición, se trata de un proceso de
desarrollo mutuo entre atención auditiva y visual.
Esta relación también
servirá para el desarrollo de los vínculos afectivos. Cada día más empezará a
percibir siluetas; es aquí cuando se puede intentar iniciar el aprendizaje.
En una primera etapa hemos
de ser conscientes de que cuando el cerebro del niño procesa la información
recibida vía táctil, auditiva y visual el niño manifiesta una respuesta motora.
Paralelamente se va desarrollando todo el sistema motor, primero el grueso y más
tarde el fino, como por ejemplo: cerrar las manos, mover las piernas.
Tradicionalmente se ha
considerado que el 80% de la información a nivel escolar entra por la visión
que se desarrolló reforzada en relación a la audición, como ya hemos indicado;
y en nuestra experiencia hemos podido ver cómo el desarrollo de las capacidades
perceptivo-discriminativas permite al niño desarrollar un orden mental, un
pensamiento lógico y la mejor comprensión de la información que le aporta su
entorno.

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