lunes, 9 de junio de 2014

DESARROLLO INFANTIL. PERCEPCIÓN AUDITIVA Y VISUAL


El niño nace con la audición muy desarrollada. Empieza a aprender que tras el sonido de una puerta que se abre se correlaciona con la llegada de su mamá, comenzará a fijar en la dirección en la que llega el sonido. Unas determinadas palabras de su mamá las asociará a la toma de alimento.

Esto quiere decir que el estímulo sonoro conlleva a unas consecuencias que dan una respuesta condicionada. Todo esto responde a una atención auditiva.

En los primeros meses de la vida extrauterina se desarrolla la atención visual. Primero es a nivel de focos luminosos y más tarde correlacionado con la audición, se trata de un proceso de desarrollo mutuo entre atención auditiva y visual.

Esta relación también servirá para el desarrollo de los vínculos afectivos. Cada día más empezará a percibir siluetas; es aquí cuando se puede intentar iniciar el aprendizaje.

En una primera etapa hemos de ser conscientes de que cuando el cerebro del niño procesa la información recibida vía táctil, auditiva y visual el niño manifiesta una respuesta motora. Paralelamente se va desarrollando todo el sistema motor, primero el grueso y más tarde el fino, como por ejemplo: cerrar las manos, mover las piernas.


Tradicionalmente se ha considerado que el 80% de la información a nivel escolar entra por la visión que se desarrolló reforzada en relación a la audición, como ya hemos indicado; y en nuestra experiencia hemos podido ver cómo el desarrollo de las capacidades perceptivo-discriminativas permite al niño desarrollar un orden mental, un pensamiento lógico y la mejor comprensión de la información que le aporta su entorno.



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